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LEVANTO EL PUÑO IZQUIERDO

Hablen ustedes de luto,

revolución o sindicato.

Tomen las calles en hordas,

ganen la batalla.

Suiciden su sueño.

 

Yo seré calles y hordas.

Contemplaré la ilusión que desvanece.

Volveré con cada otoño,

incluso el suyo.

 

Caminaré las calles del sueño,

en el sueño.

No ensuciaré con lodo mis manos;

seré también el lodo y las manos.

 

Empuñaré una rosa sin orgullo.

Me saciaré en la música y los libros.

Ustedes vayan a pacer.

Cambien de un tajo al pastor,

busquen su dueño.

Yo me mojo con la lluvia y soy pequeño;

un insecto sin gloria.

Escucho jazz para pasar el rato.

No tengo asuntos pendientes con la historia.

 

Y vuelvo al vaso con hielo,

a la página.

Y fumo de cualquier cigarro y de ninguno.

Y creo en la palabra revolución

porque es palabra.

Cómo no.

 

Pero mis himnos, las nostalgias,

son pequeñas.

No aspiran a más que siempre menos.

A congelar el mundo, por momentos,

en las cosas queridas.

 

Levanto el puño izquierdo, sí.

Alzo banderas en las noches,

ocupo camas

y transformo los días.

 

Marcio Veloz Maggiolo

Marcio Veloz Maggiolo es un artista completo: narrador, poeta, ensayista, arqueólogo, antropólogo, artista plástico. Una larga vida dedicada a la cultura. Lo conocí el día de las elecciones chilenas. Comimos un locrio donde Guillermo Piña-Contreras y nos quedamos dormitando ante los conteos que anunciaban que Piñera y Frei se enfrentarían en una segunda vuelta. Entonces caminamos a La Biela, con Guillermo, para conocer a Don Marcio.

Me pareció un hombre agradable, contrario a las primeras impresiones que he tenido de escritores que pasan la tercera edad. No antepuso la soberbia, no minimizó a su interlocutor. No demostró ser el semi-dios que, con derecho adquirido, podría aparentar. Sin yo haberle dicho, me pidió que le enviase algún cuento para ver qué tal escribía. Lo hice y, aunque aún espero sus comentarios, me quedo con un buen recuerdo de esa tarde en Buenos Aires.

Acaban de premiar su novela Memoria tremens. Areíto publica un trabajo sobre él, su novela y el premio.

Carmen Imbert Brugal  (Redactora de HOY) entrevista a José Saramago en República Dominicana (año 2001).

José Saramago, llega al país invitado por Alfaguara. El escritor presenta al público lector dominicano su obra más reciente, La Caverna. Satisface cada punto de una agenda extenuante con una tranquilidad admirable. 79 años no menguan la lucidez ni la energía que exhibe este ser abrumado por el caos y la violencia que signa la vida en la tierra pero aferrado a la validez de valores fundamentales que reivindica como sortilegio contra tanta estulticia y tanto abuso, tanta injusticia y frivolidad.
Detractor implacable de la globalización, no tiene el menor rubor cuando se proclama comunista ni cuando dice que la utopía nunca ha existido.

Es un privilegio escuchar al autodidacta que logró el Nobel, pretender un diálogo con el creador de tantos personajes entrañables, con ese alfarero de la palabra, es una ilusión. Se trata del hombre que en sus novelas nos enseña los recovecos de Lisboa y de la tristeza, desacraliza a Jesucristo y es capaz de enceguecernos para después buscar un nombre entre todos los nombres. Es el autor que logra transmitir al lector más estoico la desolación de Cipriano Algor cuando percibe que su mundo se derrumba y el único madero salvador es la ternura y la dignidad compartidas.

José Saramago

Verlo, escucharlo, tenerlo cerca es revivir sus mundos y estar con sus personajes, es compartir su desesperación pero del mismo modo su entusiasmo por la vida, más acá de lo público, donde es posible, en ese reducto cuasi insalvable de la intimidad que él defiende porque le ayuda a vivir.

Los espíritus, por más viajeros que sean, necesitan volver de vez en cuando a casa porque sólo en ella consiguen alcanzar y mantener una idea pasablemente satisfactoria de si mismos.
Porque el hombre de la denuncia mordaz, del compromiso irrenunciable, es capaz de amar y de regodearse en los detalles de la domesticidad. Es valiente para gritar su amor por Pilar y confesarse escritor atípico y atildado, pulcro y con corbata, abstemio y organizado.

Saramago es encantador. Desde su estupenda madurez y sabiduría sale la voz de un cruzado que pretende con la palabrarescatar sentimientos perdidos para salvarnos. La habilidad para devorarnos que hemos exhibido durante siglos debe transformarse, él tiene la misión de conquistarnos para el cambio más allá de la cibernética y del consumo, de la violencia y la soledad.

No hay paz, no hay humanidad repite el portugués universal, miembro de una familia de artesanos y labradores que desde el 18 de noviembre del 1922 está en la tierra,” ínfima parte del cosmos”.

Su español está marcado por un acento lusitano cautivante, las pausas de su voz son las del fado. Sus manos acompañan la voz y exhiben una tersura impresionante. Gallardo, quieto, habla y habla, te mira, te adormece con el susurro de sus sentencias y lo escuchas como si lo leyeras porque él se lee como si hablara y lo ha dicho.

Lo que está clarísimo es que cuando hablamos no usamos puntuación de la misma manera como se hace música, con sonido y espacios. Es tal la riqueza de la voz humana que no puede ser traducida con signos de puntuación.

La conversación comienza cuando él dispone, no cree en la fuerza pero marca el inicio: “pues dígame”. Y se produce la magia, es un momento que nadie osaría interrumpir. Hay que escuchar a Saramago. No decreta, advierte, no amenaza pero condena.

EL GATO Y EL RATÓN

Vino a cambiarse de ropa, ahora hace vigilancia vestido de paisano, y eso, son las órdenes que ha recibido. Vigilancia de paisano no es vigilancia, es espionaje, sentenció el padre….. (La Caverna, página 415)

La literatura vendrá después, el evangelio según Saramago está ahora en la oralidad, para leer tenemos obras que ya no le pertenecen. Cada lector que se apropie de Levantado del suelo, Memorial del Convento, El año de la Muerte de Ricardo Reis, El Cerco de Lisboa, El Evangelio según Jesucristo, Ensayo sobre la Ceguera, Todos los nombres, La Caverna.

El gato de la globalización se está comiendo al ratón de los Derechos Humanos, esa advertencia suya tiene correctores. Cuando defiende la revolución cubana ¿olvida los Derechos Humanos?

“ Si usted me pregunta si estoy de acuerdo con todo lo que pasa en Cuba digo no, a mí lo que me sorprende es que los errores, o más que errores, que se han cometido en Cuba sean consignados como si no se estuvieran haciendo cosas similares en otros lugares o cosas muchísimo peor. Lo que ocurre es que hay países que pueden hacer todo sin ningún problema.”

“ Yo no estoy pidiendo impunidad para todos los países, yo lo que estoy pidiendo es que las pautas con las que se aprecia Cuba sean las mismas con las que se aprecian otros países. Busch decidió ahora que tenía que bombardear a Irak y ¿qué pasa? no hay exigencia de una ética, de una responsabilidad. Aquí tenemos cerca, en Colombia, el caso de un inventor de una vacuna contra la malaria pero él está a punto de arruinarse, le cortaron los créditos los intereses de la industria farmacéutica y probablemente las consecuencias negativas de esa acción sean peores de lo que pasa, está pasando o pasará en Cuba. Yo no estoy buscando absolución para Cuba, se trata de que la exigencia sea igual y que no se trate a unos como angelitos porque no lo son.”

“Vivimos en un mundo donde la privacidad se ha perdido, el derecho a la privacidad. El 90% de las comunicaciones son grabadas en EUA, si usted está hablando algo muy íntimo aquí probablemente se lo están grabando. Si la globalización

económica la estuviera haciendo la Unión Soviética tenga la seguridad que todo el mundo se levantaría y diría que es el imperialismo pero como la están haciendo las multinacionales no pasa nada. Si vamos a pesar crímenes vamos a pesarlas con la misma balanza.”

¿ La violencia determinará el siglo que comienza o piensa que no cometeremos los mismos errores del pasado?

“No, no creo, seguirá. En el siglo XX hubo dos grandes guerras, eso se dice, la del 1914-1918, la del 1939-1945 pero no es así, siempre hubo guerras, siempre hay guerras, lo que pasa es que hay guerras con suerte y guerras que no tienen suerte. Las guerras que tienen suerte son las guerras que están en los medios, pero todos los días hay guerras, todos los días se muere la gente, siguen matándose pero eso no cuenta, eso no importa.”

“Para el siglo XXI tengo una apreciación, tengo muchas apreciaciones pero tampoco tengo mucho tiempo para tener muchas preocupaciones: O tenemos globalización económica o tenemos Derechos Humanos. Las dos cosas no pueden coexistir, no hay posibilidad de que coexistan.”

LA UTOPÍA NO EXISTE

Sabríamos mucho más de las complejidades de la vida si nos aplicásemos a estudiar con ahínco sus contradicciones en vez de perder tanto tiempo con las identidades y las coherencias que ésas tienen la obligación de explicarse por sí mismas.
(La Caverna, página.32)

Proclamarse comunista al inicio de una centuria, dibujar mundos desolados y confusos, violentos y tristes donde los bienaventurados son los seres más indefensos, anodinos y tiernos que aún creen en la solidaridad y el respeto significa de alguna manera validar el mundo que no fue posible, reivindicar la utopía. ¿ Existe la utopía?

“No, la utopía no existe, no ha existido nunca. La utopía no se sabe dónde está ni qué es por eso no existe. Es esa cosa que no se sabe cómo, dónde ni cuándo ocurrirá. Es por eso que debemos preocuparnos del día que se está viviendo, de este día no de lo que ocurrirá. Del día que usted vive hoy es que saldrá el día de mañana.”

De alguna manera a sus personajes los salva el amor ¿no es una utopía el amor?

“ No, el amor no es una utopía, no, el amor es una realidad. Nos enamoramos muchísimas veces y cuando nos enamoramos no se piensa estoy realizando mí utopía.”

Adscribirse al comunismo, definirse comunista hoy es utópico.

“No, eso es una realidad porque yo lo soy, soy comunista. Yo no sé si eso se puede realizar pero ese no es mí problema, mí problema es la fidelidad, es ser fiel y yo soy fiel a mis principios.”

“ Marx y Engels escribieron en La Sagrada Familia una cita que yo he usado que dice algo tan transparente, tan cristalino, “si el hombre es formado por las circunstancias hay que formar las circunstancias humanas. Dígame usted si las circunstancias que estamos viviendo son humanas, las circunstancias que forman humanamente no las tendremos nunca sino se forman las circunstancias, es así aunque parezca un juego de palabras.”

SOY UN ESCRITOR MAYOR DE LA NUEVA GENERACIÓN

Sus biógrafos y críticos lo califican “escritor tardío” ¿ Existe tal categoría? ¿ Qué otorga o quita la condición de escritor?

“ No se trata de una categoría, en mí caso es una evidencia. Si he escrito y publicado una novela a los 25 años no soy tardío, pero si luego he estado prácticamente 20 años sin publicar y sin escribir soy un escritor que empezó tarde. Si publiqué una novela y he estado sin publicar no sé lo qué era, quizás un escritor sin escribir.”

“Lo que determina la condición de escritor es tener algo que decir. Yo he llegado a la conclusión que no tenía nada que decir durante ese tiempo. En el 63, 64 escribí poesía ni siquiera en ese momento tenía muy seguro que era escritor, ha sido en el año 75 cuando lo decido. Yo era director de un periódico, el 25 de noviembre del 75 hubo un contragolpe y lo que parecía una revolución socialista se acabó y lo pagué con el paro y de la noche a la mañana me quedo sin trabajo y ahí decido escribir, tenía 53 años no busqué trabajo.”

“Tardío es algo que empieza más tarde de lo que es normal pero a lo mejor eso ha sido lo mejor que pudo ocurrirme en lo personal, en lo existencial. Si hubiera seguido escribiendo desde el año 47 quizás fuera ahora un escritor agotado que no tendría nada que decir, que estaría fastidiado con todo el mundo pero ahora soy un escritor mayor de la nueva generación.”

Usted ha dicho: Somos la memoria que tenemos ¿le niega espacio a la imaginación?

“ Sin memoria no hay imaginación. La imaginación nace, crece y se desarrolla a partir de la memoria que uno tiene. Una mente en blanco no imagina, no puede imaginar ¿sobre qué va a imaginar? Eso que parece una imaginación extraordinaria el autor sabe donde lo tiene. Sí, somos la memoria que tenemos.” (fin 1 de 2)

Roncagliolo y las Memorias

Memorias de una rama

Publicado el 30 de octubre 2009 en Clave Digital.

Después de su éxito con Abril rojo, el peruano Santiago Roncagliolo, superó su pasado de muerto d’hambre en Europa. Pasó, con el premio Alfaguara 2006, a ser uno de los que cuenta. Dejó de necesitar vender su pluma para comer y hoy nos regala Memorias de una dama.

El texto podría ser la autobiografía autorizada de un escritor mediocre en busca del libro que lo llevará a la fama, que no a la felicidad. En esta nueva novela el autor impone su ritmo y su prosa limpia, sin excesos de adjetivos y de ostentaciones. Regala al lector una historia fascinante en la que una mujer madura decide contar su vida, plagada de banalidades y refinamientos y se encuentra con otra persona en el espejo de su escritor a sueldo. Conoce, a partir de entonces, su historia familiar, que como todas es la de las miserias ocultas, maltapadas.

Diana, junto a su escritorcillo valiente desdibuja y dibuja su pasado. Y se enfrenta a la figura de un padre fascista, mafioso y sus relaciones con las más crueles dictaduras del Caribe. Así va descubriendo, capítulo a capítulo, su tragedia personal y el origen de su fortuna.

Es lamentable que a los dominicanos aún no nos hayan dejado leer esta joya. La obra, por contar las verdades de una casta de la crème, no se encuentra en nuestras librerías.

Posteo esto, por haber leído en El Mundo un artículo sobre el tema.