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Aquí les copio una interesante reseña de una charla de cuatro cuentistas argentinos. En ella tratan la creación, el porqué de su apuesta a este género y si existe en ellos la intencionalidad de re-defenir ¨el cuento argentino¨.

Chéjov

“Yo pienso en los textos que junto como elementos que se van generando sobre sí mismos, como simulaciones de bacterias.”

Falco

“Intento que los cuentos estén bien. ¿Renovar el género? No, ya es mucho. Ya es bastante esfuerzo que me conformen a mí y que pueda tener un interés para alguien más.”

Enríquez


“Tanto la novela como el cuento son géneros muy difíciles de renovar a esta altura. El problema no es formal en este momento.”

Coelho

“Me gusta mucho abordar algunos temas de lo fantástico, pero me interesa hacerlo de una manera extremadamente sutil y lateral. Tal vez esto marca una diferencia con anteriores generaciones, que lo abordaban de una manera mucho más frontal”

Schweblin

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Ishiguro musical

Les dejo un interesante artículo sobre la música en la esctitura de Kazuo Ishiguro.

CARNE CRUDA

De venta en las librerías Cúspide (Santa Fé al 2077), Peluffo (Corrientes 4276) y Los perros románticos (Honduras  5275 – y Godoy Cruz -).

Y subió con firmeza la bragueta. No lavó sus manos. Avanzó entre las mesas con paso torpe. Demacrado. Como si las palabras del agente le hubieran bajado las cargas de potencia. Se sentó y dijo en tono agudo: quiero carne, cruda.

Un viejo vegetariano encuentra la muerte al pedir un plato de carne en un bar. Elena visita la playa tras la muerte de su amante anoréxica. Oliverio no ve razones en la enfermedad de Yaya para deponer su egoísmo machista. Boquepeje paga el precio de haber sido un policía honesto en el momento equivocado.

Esas y otras historias componen CARNE CRUDA. Un conjunto de cuentos donde distintos personajes se ven enfrentados a situaciones límite que alteran su vida cotidiana.

SEXO, CORRUPCIÓN, POBREZA, MIEDO Y SOLEDAD EN EL CARIBE.

Soy CARVERista

Al primer signo de juego o de truco en una narración, sea trivial o elaborado, cierro el libro. (R.C.)

A Raymond Carver lo conocí hace mucho tiempo. Llegó a mis manos como la mayoría de mis primeras lecturas: en la biblioteca del colegio mientras cumplía condena por no hacer la tarea de matemáticas. Al leerlo no entendí nada de nada.

Años después regresó a mis manos Catedral y me dejó queriendo más. Luego, en Buenos Aires, fue ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? y De qué hablamos cuando hablamos de amor. Cada uno de los cuentos de este escritor excepcional trae consigo un mensaje para el aprendiz. Descifrar el secreto de la prosa desprovista, seca y, para algunos, minimalista, ha sido un paso importante en mi crecimiento. La edición, como parte importante de la escritura, la aprendí en Short cuts, por referencia de Mario Trejo.

El estilo, el manejo del registro, la voz y la trama, la comprensión de la técnica del cuento, cobran sentido en esos personajes y atmósferas. En Carver, la tensión es construcción continua y permanente. El gringo es un cuentista, oféndase quien se ofenda, a la altura de Chéjov.

Aquí les dejo unos trabajos inéditos suyos que encontré merodeando por la red. Disfruten.

Carmen Imbert Brugal (Redactora de HOY)

Dios es una invención cultural, no existe más que en la cabeza de las personas y nada tiene que ver eso con dogmas. Con el último hombre que muera en la tierra morirán al mismo tiempo Dios y el Diablo.


Insolente y solidario, tierno, hierático José Saramago desconoce el camino de salvación para la humanidad irredenta si continúa al margen de los valores fundamentales. No cree en el amor universal prefiere el respeto para aquellos que lo merezcan. Aunque desempeñe su oficio con dignidad y convicción considera que la literatura es incapaz de salvar la humanidad. Este sabio contemporáneo que detuvo los relojes de su casa en la hora que conoció a Pilar del Río, su compañera sentimental desde el 85, después de la concesión del Premio Nobel no ha cambiado su vida, descarta la contradicción entre vanidad y el compromiso.

“La vanidad es un compromiso consigo mismo. Hay una parte de vanidad en todo escritor, no hay ninguna contradicción entre vanidad y compromiso. Todos somos vanidosos pero no todos estamos comprometidos, esa es la diferencia.”

“El premio no me ha cambiado ni como escritor ni como persona. Pregúntele a mis amigos, le doy sus teléfonos y sus direcciones y usted le dice: Estoy haciendo una encuesta, quiero saber si el señor fulano ha cambiado con el Nobel. Todos le dirán que no he cambiado. El Nobel funciona como amplificador, a partir que tienes el Nobel lo que dices de inmediato se amplifica y eso es bueno si lo sabes usar.”

De aquel obrero autodidacta y comunista que se convirtió en empleado de la Caja de Pensiones y luego en periodista queda una infinita humildad, diferente a la conformidad que censura. Sin la palabra, se parece a Cipriano Algor – personaje de La Caverna- aunque él lo niega.

LA GENTE MALA NO ME INTERESA

Se le encogió el corazón a Cipriano Algor, él sabe
de la vida, ambos lo saben, que ninguna dulzura de hoy
será capaz de aminorar el amargor de mañana, que
el agua de esta fuente no podrá matarte la sed en aquel desierto
(La Caverna, página,440)

Saramago dice que le gustan todos sus libros pero siempre está más cerca del último, todavía siente la presencia de los personajes de La Caverna y se refiere a ellos con esperanza. Cipriano Algor es el alfarero desplazado por las leyes que impone el Centro Comercial que no quiere sus piezas de barro porque los clientes prefieren el plástico. No lo vencen. Cipriano respeta profundamente a su hija, a su yerno, a un perro que llegó para quererlos y dejarse querer. Ama a Isaura, una viuda que intuyó el amor entre los dos cuando se encontraron en el cementerio visitando las tumbas de sus cónyuges ya idos. Aunque Saramago reivindica la bondad de sus personajes, el arrojo de los mismos cuando se enfrentan a la adversidad de la modernidad inhumana, poderosa, excluyente, niega que se parezca a cualquiera de ellos.

“ No, no, yo no soy Cipriano Algor pero si hay algo en mis novelas que debo decirle, nunca hay gente mala, a mí los malos no me interesan, usted no los va a encontrar, ya hay suficientes, están por todos lados. A mí sí me interesa la gente buena y me interesa ahora que ser bueno es hasta ser tonto.”

“ Sí, aparece un escritor que reivindica el derecho a la bondad y digo que se puede hacer literatura con los buenos. No se hace buena literatura sólo con los malos, mis personajes son buenos. En el caso concreto de La

Caverna hay algo ahí y es la presencia de una familia, una familia que se quiere, una familia que se respeta y se salva por la cohesión de los sentimientos que llega incluso hasta el perro.”

El perro olisqueó varias veces, después alargó el cuello
y su nariz fría rozó las puntas de los dedos que lo solicitaban.
La mano del alfarero avanzó lentamente hasta la oreja más cercana
y la acarició. El perro dio el paso que faltaba, Encontrado, Encontrado.
No sé qué nombre tenías antes, a partir de ahora tu nombre es Encontrado.
(La Caverna, página,73)

Encontrado es el personaje que más me gusta.

“ A mí también es el que más me gusta. Yo no sé lo qué va a pasar, yo no sé lo que ocurrirá con ellos – con la familia Algor, con Encontrado- pero ellos son una especie en extinción y eso está pasando ahora mismo en nuestro alrededor.”

¿ Confía en los valores tradicionales?

“Es que no tenemos que hablar de valores tradicionales.¿ A qué se refieren los valores tradicionales? Tenemos que hablar de respeto humano, de dignidad personal, de la relación con el mundo en un sentido que no sea destructivo, esos sí son los valores esenciales y no necesitan mucha retórica. Durante 2000 años nos han dicho que nos amemos los unos a los otros y los resultados no han sido particularmente brillantes pues en lugar de repetir eso decimos que debemos respetarnos los unos a los otros así la dirección humana fuera otra. Tampoco me refiero al respeto universal, no, hay otros que merecen respeto pero todos no.”

EL CENTRO COMO PARADIGMA

La caverna está debajo del Centro Comercial, centro que sustituye la ciudad, lo abarca todo, ahí sueñas, ahí te controlan sin la fuerza, ahí están cientos de seres solitarios viviendo la ficción de compañía entre la soledad de la multitud. En la caverna están los prisioneros iguales a nosotros.

Usted firmará libros en un Centro ¿ no teme que debajo esté la caverna?

“ Yo voy a firmar libros en una librería que está en un Centro. La novela no puede ser tomada así por lo obvio, un centro comercial, una alfarería, si fuera así pueden decir: Este señor está en contra de los centros comerciales. Lo que yo digo en La Caverna es que el Centro Comercial es el paradigma de una sociedad nueva y la alfarería una muestra de un mundo que se acaba. Cuando la revolución industrial, cuando el invento del telar mecánico los artesanos se vieron condenados a la ruina y está pasando algo similar. No es que vamos a parar el desarrollo tecnológico pero la máxima prioridad debe ser el ser humano y no otra. Deberíamos plantearnos los costes sociales. El 50% de la población mundial vive con 2 dólares diarios, 3,000 millones de personas; 10% de la población mundial produce y consume el 70% de los bienes y servicios de la humanidad. Esos son los hechos, esa es la realidad de la globalización.”

LA JUVENTUD NO ES UN VALOR

Actualmente la vejez, la auténtica, aquella de la que no podrá
haber retorno, ni siquiera fingimientos, sólo comienza a partir de
de los ochenta años, de hecho y sin disculpas, a merecer el nombre
que le damos al tiempo de la despedida.
(La Caverna,página52)

La contemporaneidad considera la juventud como un valor.¿ La fama es un conjuro contra la vejez?

“ La fama es muy pesada y no tiene que ver con eso.¿ Para quién somos famosos?¿ Para 50 millones de personas? Somos 6 mil millones. Todo se acaba y la fama también, somos famosos en este planeta pero el cosmos ni se entera. La juventud no se puede considerar como un valor porque no lo es, la juventud es un tiempo, un pequeño tiempo que no dura para nada. De la niñez a la edad adulta no sabes quién eres, no sabes qué quieres, sufres horriblemente y cómo podemos llamar a eso un valor, eso es un accidente, un momento. Si se ha convertido en un valor no son los jóvenes que lo han hecho son los adultos que se les ha metido en la cabeza que tienen que parecer jóvenes y la confusión es total, son una caricatura de jóvenes. Si las escuelas, los institutos, las universidades se convirtieran en lugares de jóvenes sería la inseguridad total, con gamberros destruyendo todo, aterrados, con miedo, con crisis de autoridad total y no estoy reivindicando la autoridad autoritaria pero sí se precisa la autoridad necesaria que da el conocimiento, la experiencia. Es lo que pasa con los hombres que le tienen miedo a las mujeres porque el hombre dejó de entender a la mujer. La mujer ha cambiado pero el hombre no, por eso no puede seguirla y eso pasa con la juventud, lo que viene después de la juventud es diferente y no pueden vivirlo con los mismos valores porque son diferentes.”

LA LITERATURA NO PUEDE SALVAR EL MUNDO

¿Qué nos salva? ¿Qué mitiga la desolación, sin religión, sin dios, sin paradigmas ¿acaso la literatura puede hacerlo?

“La literatura sirve para quien sirve, la literatura no puede salvar al mundo. En el planeta hay 6,000 millones de personas que la literatura no puede expresar, si tuviera derecho hacerlo ya hubiera salvado el mundo.”
“Imagine a San Francisco de Asís, extraordinario, en el tiempo del Santo Oficio, el inquisidor estaría en su palacio, leyendo a San Francisco, muy confortable y después de haberlo leído bajaba al sótano a torturar a la bruja, al gitano, al homosexual. Un libro es un encuentro, puede cambiar un poco a los lectores, a lo mejor la impresión fuerte de la lectura lo cambia pero ¿seguirá así? Eso me recuerda-aunque ahora no se pierde tiempo en esas tonterías- pero es como el primer día del año que usted dice voy a ser buen padre, buen hijo, voy a ser estupendo, toma grandes decisiones y a los tres días se olvida. La literatura no puede salvar el mundo ya lo hubiera salvado Cervantes, Tolstoi, Shakespeare, Dostoievsky, Kafka, Montaigne, tantos, tantos y tantos.

Saramago

“No, yo estoy hablando de genios. Yo soy alguien que escribe”

HAGO POLÍTICA SIEMPRE

Los compromisos de Saramago con Alfaguara no terminan en Santo Domingo, la gira es extensa. Parte para ciudad México, fue allí donde la defensa a los indígenas provocó el rumor de su expulsión -año 98-. El episodio fue manipulado, se dijo que a Saramago sólo le permitirían hablar de literatura, él lo niega, le resta importancia al hecho pero advierte que siempre hace política.

“Es que yo no voy a México a hacer política, yo estoy haciendo política aquí, ahora, conversando con usted, yo hago política siempre. Cuando fui a México me encontré con la declaración de un funcionario de migración que ha dicho: nosotros esperamos que Saramago se comporte de acuerdo con las leyes que le permitieron entrar y yo dije que no le debía más respeto al gobierno de México que a los indios de Chiapas y eso fue una bomba.” “Dicen que había un decreto de expulsión pero coincidió que estaba en México Mario Soares y Zedillo le comentó el caso y Mario le dijo: el gobierno portugués no se va a callar, tampoco la Unión Europea se callará y México se va a meter en un lío tremendo. Después de eso Zedillo dijo: que diga lo que quiera.”

La solemnidad de sus admoniciones no cierran el camino a la frivolidad, evitar el asombro frente a su lozanía y lucidez sería doblez. Acepta de buen gusto los halagos y explica las razones que le permiten la seducción a su edad.

“Uno nace con sus hormonas, uno viene así. Pero también le digo que hace 30 años que no fumo, no bebo, no soy bohemio, el whisky me parece algo repugnante. Míreme, uso corbata, usted se da cuenta, todo funciona hasta el color del traje, la camisa, todo está en su sitio.”

Le señalo la correa de su reloj, es azul. No combina con los tonos verdes de su traje, camisa, corbata, medias. Ríe.

“ Es azul porque la correa se rompió y antes de venir le dije a Pilar que me consiguiera una correa en la casa y esta fue la que apareció. Sí, es azul pero no me gusta, me gusta negra.”

¿Pilar es tan importante en su vida como usted ha dicho? ¿ Lo ayuda a vivir?

“ Yo la conocí cuando tenía 63 años, si me hubiera muerto a los 62 me hubiera muerto más viejo de lo que ahora soy.”

(fin 2 de 2)

Marcio Veloz Maggiolo es un artista completo: narrador, poeta, ensayista, arqueólogo, antropólogo, artista plástico. Una larga vida dedicada a la cultura. Lo conocí el día de las elecciones chilenas. Comimos un locrio donde Guillermo Piña-Contreras y nos quedamos dormitando ante los conteos que anunciaban que Piñera y Frei se enfrentarían en una segunda vuelta. Entonces caminamos a La Biela, con Guillermo, para conocer a Don Marcio.

Me pareció un hombre agradable, contrario a las primeras impresiones que he tenido de escritores que pasan la tercera edad. No antepuso la soberbia, no minimizó a su interlocutor. No demostró ser el semi-dios que, con derecho adquirido, podría aparentar. Sin yo haberle dicho, me pidió que le enviase algún cuento para ver qué tal escribía. Lo hice y, aunque aún espero sus comentarios, me quedo con un buen recuerdo de esa tarde en Buenos Aires.

Acaban de premiar su novela Memoria tremens. Areíto publica un trabajo sobre él, su novela y el premio.

El brasileño Rubem Fonseca es uno de los mejores narradores de la actualidad. Lo conocí por referencia de José María Brindisi. Me identifiqué con su perfil, pues, estudió Derecho y ha trabajado para la Getulio Vargas. Paseando por la red encontré este cuento que, a propósito del Mundial, recomiendo. La revista 60 watts publica Abril, en Río, en 1970. Espero que lo disfruten.

Carmen Imbert Brugal  (Redactora de HOY) entrevista a José Saramago en República Dominicana (año 2001).

José Saramago, llega al país invitado por Alfaguara. El escritor presenta al público lector dominicano su obra más reciente, La Caverna. Satisface cada punto de una agenda extenuante con una tranquilidad admirable. 79 años no menguan la lucidez ni la energía que exhibe este ser abrumado por el caos y la violencia que signa la vida en la tierra pero aferrado a la validez de valores fundamentales que reivindica como sortilegio contra tanta estulticia y tanto abuso, tanta injusticia y frivolidad.
Detractor implacable de la globalización, no tiene el menor rubor cuando se proclama comunista ni cuando dice que la utopía nunca ha existido.

Es un privilegio escuchar al autodidacta que logró el Nobel, pretender un diálogo con el creador de tantos personajes entrañables, con ese alfarero de la palabra, es una ilusión. Se trata del hombre que en sus novelas nos enseña los recovecos de Lisboa y de la tristeza, desacraliza a Jesucristo y es capaz de enceguecernos para después buscar un nombre entre todos los nombres. Es el autor que logra transmitir al lector más estoico la desolación de Cipriano Algor cuando percibe que su mundo se derrumba y el único madero salvador es la ternura y la dignidad compartidas.

José Saramago

Verlo, escucharlo, tenerlo cerca es revivir sus mundos y estar con sus personajes, es compartir su desesperación pero del mismo modo su entusiasmo por la vida, más acá de lo público, donde es posible, en ese reducto cuasi insalvable de la intimidad que él defiende porque le ayuda a vivir.

Los espíritus, por más viajeros que sean, necesitan volver de vez en cuando a casa porque sólo en ella consiguen alcanzar y mantener una idea pasablemente satisfactoria de si mismos.
Porque el hombre de la denuncia mordaz, del compromiso irrenunciable, es capaz de amar y de regodearse en los detalles de la domesticidad. Es valiente para gritar su amor por Pilar y confesarse escritor atípico y atildado, pulcro y con corbata, abstemio y organizado.

Saramago es encantador. Desde su estupenda madurez y sabiduría sale la voz de un cruzado que pretende con la palabrarescatar sentimientos perdidos para salvarnos. La habilidad para devorarnos que hemos exhibido durante siglos debe transformarse, él tiene la misión de conquistarnos para el cambio más allá de la cibernética y del consumo, de la violencia y la soledad.

No hay paz, no hay humanidad repite el portugués universal, miembro de una familia de artesanos y labradores que desde el 18 de noviembre del 1922 está en la tierra,” ínfima parte del cosmos”.

Su español está marcado por un acento lusitano cautivante, las pausas de su voz son las del fado. Sus manos acompañan la voz y exhiben una tersura impresionante. Gallardo, quieto, habla y habla, te mira, te adormece con el susurro de sus sentencias y lo escuchas como si lo leyeras porque él se lee como si hablara y lo ha dicho.

Lo que está clarísimo es que cuando hablamos no usamos puntuación de la misma manera como se hace música, con sonido y espacios. Es tal la riqueza de la voz humana que no puede ser traducida con signos de puntuación.

La conversación comienza cuando él dispone, no cree en la fuerza pero marca el inicio: “pues dígame”. Y se produce la magia, es un momento que nadie osaría interrumpir. Hay que escuchar a Saramago. No decreta, advierte, no amenaza pero condena.

EL GATO Y EL RATÓN

Vino a cambiarse de ropa, ahora hace vigilancia vestido de paisano, y eso, son las órdenes que ha recibido. Vigilancia de paisano no es vigilancia, es espionaje, sentenció el padre….. (La Caverna, página 415)

La literatura vendrá después, el evangelio según Saramago está ahora en la oralidad, para leer tenemos obras que ya no le pertenecen. Cada lector que se apropie de Levantado del suelo, Memorial del Convento, El año de la Muerte de Ricardo Reis, El Cerco de Lisboa, El Evangelio según Jesucristo, Ensayo sobre la Ceguera, Todos los nombres, La Caverna.

El gato de la globalización se está comiendo al ratón de los Derechos Humanos, esa advertencia suya tiene correctores. Cuando defiende la revolución cubana ¿olvida los Derechos Humanos?

“ Si usted me pregunta si estoy de acuerdo con todo lo que pasa en Cuba digo no, a mí lo que me sorprende es que los errores, o más que errores, que se han cometido en Cuba sean consignados como si no se estuvieran haciendo cosas similares en otros lugares o cosas muchísimo peor. Lo que ocurre es que hay países que pueden hacer todo sin ningún problema.”

“ Yo no estoy pidiendo impunidad para todos los países, yo lo que estoy pidiendo es que las pautas con las que se aprecia Cuba sean las mismas con las que se aprecian otros países. Busch decidió ahora que tenía que bombardear a Irak y ¿qué pasa? no hay exigencia de una ética, de una responsabilidad. Aquí tenemos cerca, en Colombia, el caso de un inventor de una vacuna contra la malaria pero él está a punto de arruinarse, le cortaron los créditos los intereses de la industria farmacéutica y probablemente las consecuencias negativas de esa acción sean peores de lo que pasa, está pasando o pasará en Cuba. Yo no estoy buscando absolución para Cuba, se trata de que la exigencia sea igual y que no se trate a unos como angelitos porque no lo son.”

“Vivimos en un mundo donde la privacidad se ha perdido, el derecho a la privacidad. El 90% de las comunicaciones son grabadas en EUA, si usted está hablando algo muy íntimo aquí probablemente se lo están grabando. Si la globalización

económica la estuviera haciendo la Unión Soviética tenga la seguridad que todo el mundo se levantaría y diría que es el imperialismo pero como la están haciendo las multinacionales no pasa nada. Si vamos a pesar crímenes vamos a pesarlas con la misma balanza.”

¿ La violencia determinará el siglo que comienza o piensa que no cometeremos los mismos errores del pasado?

“No, no creo, seguirá. En el siglo XX hubo dos grandes guerras, eso se dice, la del 1914-1918, la del 1939-1945 pero no es así, siempre hubo guerras, siempre hay guerras, lo que pasa es que hay guerras con suerte y guerras que no tienen suerte. Las guerras que tienen suerte son las guerras que están en los medios, pero todos los días hay guerras, todos los días se muere la gente, siguen matándose pero eso no cuenta, eso no importa.”

“Para el siglo XXI tengo una apreciación, tengo muchas apreciaciones pero tampoco tengo mucho tiempo para tener muchas preocupaciones: O tenemos globalización económica o tenemos Derechos Humanos. Las dos cosas no pueden coexistir, no hay posibilidad de que coexistan.”

LA UTOPÍA NO EXISTE

Sabríamos mucho más de las complejidades de la vida si nos aplicásemos a estudiar con ahínco sus contradicciones en vez de perder tanto tiempo con las identidades y las coherencias que ésas tienen la obligación de explicarse por sí mismas.
(La Caverna, página.32)

Proclamarse comunista al inicio de una centuria, dibujar mundos desolados y confusos, violentos y tristes donde los bienaventurados son los seres más indefensos, anodinos y tiernos que aún creen en la solidaridad y el respeto significa de alguna manera validar el mundo que no fue posible, reivindicar la utopía. ¿ Existe la utopía?

“No, la utopía no existe, no ha existido nunca. La utopía no se sabe dónde está ni qué es por eso no existe. Es esa cosa que no se sabe cómo, dónde ni cuándo ocurrirá. Es por eso que debemos preocuparnos del día que se está viviendo, de este día no de lo que ocurrirá. Del día que usted vive hoy es que saldrá el día de mañana.”

De alguna manera a sus personajes los salva el amor ¿no es una utopía el amor?

“ No, el amor no es una utopía, no, el amor es una realidad. Nos enamoramos muchísimas veces y cuando nos enamoramos no se piensa estoy realizando mí utopía.”

Adscribirse al comunismo, definirse comunista hoy es utópico.

“No, eso es una realidad porque yo lo soy, soy comunista. Yo no sé si eso se puede realizar pero ese no es mí problema, mí problema es la fidelidad, es ser fiel y yo soy fiel a mis principios.”

“ Marx y Engels escribieron en La Sagrada Familia una cita que yo he usado que dice algo tan transparente, tan cristalino, “si el hombre es formado por las circunstancias hay que formar las circunstancias humanas. Dígame usted si las circunstancias que estamos viviendo son humanas, las circunstancias que forman humanamente no las tendremos nunca sino se forman las circunstancias, es así aunque parezca un juego de palabras.”

SOY UN ESCRITOR MAYOR DE LA NUEVA GENERACIÓN

Sus biógrafos y críticos lo califican “escritor tardío” ¿ Existe tal categoría? ¿ Qué otorga o quita la condición de escritor?

“ No se trata de una categoría, en mí caso es una evidencia. Si he escrito y publicado una novela a los 25 años no soy tardío, pero si luego he estado prácticamente 20 años sin publicar y sin escribir soy un escritor que empezó tarde. Si publiqué una novela y he estado sin publicar no sé lo qué era, quizás un escritor sin escribir.”

“Lo que determina la condición de escritor es tener algo que decir. Yo he llegado a la conclusión que no tenía nada que decir durante ese tiempo. En el 63, 64 escribí poesía ni siquiera en ese momento tenía muy seguro que era escritor, ha sido en el año 75 cuando lo decido. Yo era director de un periódico, el 25 de noviembre del 75 hubo un contragolpe y lo que parecía una revolución socialista se acabó y lo pagué con el paro y de la noche a la mañana me quedo sin trabajo y ahí decido escribir, tenía 53 años no busqué trabajo.”

“Tardío es algo que empieza más tarde de lo que es normal pero a lo mejor eso ha sido lo mejor que pudo ocurrirme en lo personal, en lo existencial. Si hubiera seguido escribiendo desde el año 47 quizás fuera ahora un escritor agotado que no tendría nada que decir, que estaría fastidiado con todo el mundo pero ahora soy un escritor mayor de la nueva generación.”

Usted ha dicho: Somos la memoria que tenemos ¿le niega espacio a la imaginación?

“ Sin memoria no hay imaginación. La imaginación nace, crece y se desarrolla a partir de la memoria que uno tiene. Una mente en blanco no imagina, no puede imaginar ¿sobre qué va a imaginar? Eso que parece una imaginación extraordinaria el autor sabe donde lo tiene. Sí, somos la memoria que tenemos.” (fin 1 de 2)

Schweblin, cuentista

“Una última sensación, común a todos, es de espanto: intuir que al llegar a destino, ya no habrá nada”. Así termina el cuento Hacia la alegre civilización de la Capital, de Samantha Schweblin. Es la misma sensación que queda al terminar cada uno de los cuentos de esta escritora argentina. Esa intuición de que llegamos al final sin una sola de las certezas con las que empezamos a leer el cuento nos deja boquiabiertos. Sospecho que en esa frase la autora alcanza resumir su estilo y con ella dominar la técnica del cuento.

El núcleo del disturbio es una colección de relatos que logran dejar sin aire al lector. La tensión y la velocidad son la clave para construir historias que juegan en el margen. Historias cotidianas que son intervenidas, de algún modo, por un hecho en la frontera de la realidad. Así avanzan personajes diversos y complejos por caminos extraños. Encuentra cautiverio un transeúnte que no tiene cambio para comprar el boleto de un tren que nunca para. Un hombre que intenta iniciarse en el lado oscuro y la duda lo detiene ante el cadáver del perro que no quiso matar. El tiempo que es tragado por sí mismo y el Doctor que se contagia. Los maridos que abandonan a todas las mujeres en el mismo paraje. Transcurre lo abrumador en las historias de Schweblin, una autora que nos venció por knock out con su primer libro.

Palabras justas, lenguaje llano. Historias que te joden la paciencia.

El Topo dice: nombre, y yo contesto. Lo esperé en el lugar indicado y me pasó a buscar en el Peugeot que ahora conduzco. Acabamos de conocernos. No me mira, dicen que nunca mira a nadie a los ojos. Edad, dice, cuarenta y dos, digo, y cuando dice que soy viejo pienso que él seguro tiene más. Lleva unos pequeños anteojos negros y debe ser por eso que le dicen el Topo. Me ordena conducir hasta la plaza más cercana, se acomoda en el asiento y se relaja. La prueba es fácil pero es muy importante superarla y por eso estoy nervioso. Si no hago las cosas bien no entro, y si no entro no hay plata, no hay otra razón para entrar.”

Aquí les dejo dos de sus cuentos: En la estepa y Matar a un perro. Disfruten.

Palahniuk vuelve a la carga

Hace algún tiempo un amigo recomendó la película El club de la pelea. Me pareció muy comercial. Pero, sin saber el origen, le dije: detrás del guión hay un muy buen escritor.

Luego, buceando en una librería de Buenos Aires encontré Diario, una novela. Comencé a leerla y quedé fascinado. Una prosa sencilla, tocada por el ángel de Capote y con una fuerza narrativa que deja sin aire. Me asombró.

Chuck Palahniuk narra la decadencia de la familia tradicional norteamericana. Con un estilo transgresor e impactante, el autor retrata personajes marginados por la sociedad, que reaccionan de modo explosivo y auto-destructivo.

Fight club, Nana, Diario: una novela, Fantasmas y ahora Snuff, nos entregan un escritor del que hay mucho que aprender.

Revista Ñ presenta una nota sobre el autor y su último golpe.