Carmen Imbert Brugal (Redactora de HOY)

Dios es una invención cultural, no existe más que en la cabeza de las personas y nada tiene que ver eso con dogmas. Con el último hombre que muera en la tierra morirán al mismo tiempo Dios y el Diablo.


Insolente y solidario, tierno, hierático José Saramago desconoce el camino de salvación para la humanidad irredenta si continúa al margen de los valores fundamentales. No cree en el amor universal prefiere el respeto para aquellos que lo merezcan. Aunque desempeñe su oficio con dignidad y convicción considera que la literatura es incapaz de salvar la humanidad. Este sabio contemporáneo que detuvo los relojes de su casa en la hora que conoció a Pilar del Río, su compañera sentimental desde el 85, después de la concesión del Premio Nobel no ha cambiado su vida, descarta la contradicción entre vanidad y el compromiso.

“La vanidad es un compromiso consigo mismo. Hay una parte de vanidad en todo escritor, no hay ninguna contradicción entre vanidad y compromiso. Todos somos vanidosos pero no todos estamos comprometidos, esa es la diferencia.”

“El premio no me ha cambiado ni como escritor ni como persona. Pregúntele a mis amigos, le doy sus teléfonos y sus direcciones y usted le dice: Estoy haciendo una encuesta, quiero saber si el señor fulano ha cambiado con el Nobel. Todos le dirán que no he cambiado. El Nobel funciona como amplificador, a partir que tienes el Nobel lo que dices de inmediato se amplifica y eso es bueno si lo sabes usar.”

De aquel obrero autodidacta y comunista que se convirtió en empleado de la Caja de Pensiones y luego en periodista queda una infinita humildad, diferente a la conformidad que censura. Sin la palabra, se parece a Cipriano Algor – personaje de La Caverna- aunque él lo niega.

LA GENTE MALA NO ME INTERESA

Se le encogió el corazón a Cipriano Algor, él sabe
de la vida, ambos lo saben, que ninguna dulzura de hoy
será capaz de aminorar el amargor de mañana, que
el agua de esta fuente no podrá matarte la sed en aquel desierto
(La Caverna, página,440)

Saramago dice que le gustan todos sus libros pero siempre está más cerca del último, todavía siente la presencia de los personajes de La Caverna y se refiere a ellos con esperanza. Cipriano Algor es el alfarero desplazado por las leyes que impone el Centro Comercial que no quiere sus piezas de barro porque los clientes prefieren el plástico. No lo vencen. Cipriano respeta profundamente a su hija, a su yerno, a un perro que llegó para quererlos y dejarse querer. Ama a Isaura, una viuda que intuyó el amor entre los dos cuando se encontraron en el cementerio visitando las tumbas de sus cónyuges ya idos. Aunque Saramago reivindica la bondad de sus personajes, el arrojo de los mismos cuando se enfrentan a la adversidad de la modernidad inhumana, poderosa, excluyente, niega que se parezca a cualquiera de ellos.

“ No, no, yo no soy Cipriano Algor pero si hay algo en mis novelas que debo decirle, nunca hay gente mala, a mí los malos no me interesan, usted no los va a encontrar, ya hay suficientes, están por todos lados. A mí sí me interesa la gente buena y me interesa ahora que ser bueno es hasta ser tonto.”

“ Sí, aparece un escritor que reivindica el derecho a la bondad y digo que se puede hacer literatura con los buenos. No se hace buena literatura sólo con los malos, mis personajes son buenos. En el caso concreto de La

Caverna hay algo ahí y es la presencia de una familia, una familia que se quiere, una familia que se respeta y se salva por la cohesión de los sentimientos que llega incluso hasta el perro.”

El perro olisqueó varias veces, después alargó el cuello
y su nariz fría rozó las puntas de los dedos que lo solicitaban.
La mano del alfarero avanzó lentamente hasta la oreja más cercana
y la acarició. El perro dio el paso que faltaba, Encontrado, Encontrado.
No sé qué nombre tenías antes, a partir de ahora tu nombre es Encontrado.
(La Caverna, página,73)

Encontrado es el personaje que más me gusta.

“ A mí también es el que más me gusta. Yo no sé lo qué va a pasar, yo no sé lo que ocurrirá con ellos – con la familia Algor, con Encontrado- pero ellos son una especie en extinción y eso está pasando ahora mismo en nuestro alrededor.”

¿ Confía en los valores tradicionales?

“Es que no tenemos que hablar de valores tradicionales.¿ A qué se refieren los valores tradicionales? Tenemos que hablar de respeto humano, de dignidad personal, de la relación con el mundo en un sentido que no sea destructivo, esos sí son los valores esenciales y no necesitan mucha retórica. Durante 2000 años nos han dicho que nos amemos los unos a los otros y los resultados no han sido particularmente brillantes pues en lugar de repetir eso decimos que debemos respetarnos los unos a los otros así la dirección humana fuera otra. Tampoco me refiero al respeto universal, no, hay otros que merecen respeto pero todos no.”

EL CENTRO COMO PARADIGMA

La caverna está debajo del Centro Comercial, centro que sustituye la ciudad, lo abarca todo, ahí sueñas, ahí te controlan sin la fuerza, ahí están cientos de seres solitarios viviendo la ficción de compañía entre la soledad de la multitud. En la caverna están los prisioneros iguales a nosotros.

Usted firmará libros en un Centro ¿ no teme que debajo esté la caverna?

“ Yo voy a firmar libros en una librería que está en un Centro. La novela no puede ser tomada así por lo obvio, un centro comercial, una alfarería, si fuera así pueden decir: Este señor está en contra de los centros comerciales. Lo que yo digo en La Caverna es que el Centro Comercial es el paradigma de una sociedad nueva y la alfarería una muestra de un mundo que se acaba. Cuando la revolución industrial, cuando el invento del telar mecánico los artesanos se vieron condenados a la ruina y está pasando algo similar. No es que vamos a parar el desarrollo tecnológico pero la máxima prioridad debe ser el ser humano y no otra. Deberíamos plantearnos los costes sociales. El 50% de la población mundial vive con 2 dólares diarios, 3,000 millones de personas; 10% de la población mundial produce y consume el 70% de los bienes y servicios de la humanidad. Esos son los hechos, esa es la realidad de la globalización.”

LA JUVENTUD NO ES UN VALOR

Actualmente la vejez, la auténtica, aquella de la que no podrá
haber retorno, ni siquiera fingimientos, sólo comienza a partir de
de los ochenta años, de hecho y sin disculpas, a merecer el nombre
que le damos al tiempo de la despedida.
(La Caverna,página52)

La contemporaneidad considera la juventud como un valor.¿ La fama es un conjuro contra la vejez?

“ La fama es muy pesada y no tiene que ver con eso.¿ Para quién somos famosos?¿ Para 50 millones de personas? Somos 6 mil millones. Todo se acaba y la fama también, somos famosos en este planeta pero el cosmos ni se entera. La juventud no se puede considerar como un valor porque no lo es, la juventud es un tiempo, un pequeño tiempo que no dura para nada. De la niñez a la edad adulta no sabes quién eres, no sabes qué quieres, sufres horriblemente y cómo podemos llamar a eso un valor, eso es un accidente, un momento. Si se ha convertido en un valor no son los jóvenes que lo han hecho son los adultos que se les ha metido en la cabeza que tienen que parecer jóvenes y la confusión es total, son una caricatura de jóvenes. Si las escuelas, los institutos, las universidades se convirtieran en lugares de jóvenes sería la inseguridad total, con gamberros destruyendo todo, aterrados, con miedo, con crisis de autoridad total y no estoy reivindicando la autoridad autoritaria pero sí se precisa la autoridad necesaria que da el conocimiento, la experiencia. Es lo que pasa con los hombres que le tienen miedo a las mujeres porque el hombre dejó de entender a la mujer. La mujer ha cambiado pero el hombre no, por eso no puede seguirla y eso pasa con la juventud, lo que viene después de la juventud es diferente y no pueden vivirlo con los mismos valores porque son diferentes.”

LA LITERATURA NO PUEDE SALVAR EL MUNDO

¿Qué nos salva? ¿Qué mitiga la desolación, sin religión, sin dios, sin paradigmas ¿acaso la literatura puede hacerlo?

“La literatura sirve para quien sirve, la literatura no puede salvar al mundo. En el planeta hay 6,000 millones de personas que la literatura no puede expresar, si tuviera derecho hacerlo ya hubiera salvado el mundo.”
“Imagine a San Francisco de Asís, extraordinario, en el tiempo del Santo Oficio, el inquisidor estaría en su palacio, leyendo a San Francisco, muy confortable y después de haberlo leído bajaba al sótano a torturar a la bruja, al gitano, al homosexual. Un libro es un encuentro, puede cambiar un poco a los lectores, a lo mejor la impresión fuerte de la lectura lo cambia pero ¿seguirá así? Eso me recuerda-aunque ahora no se pierde tiempo en esas tonterías- pero es como el primer día del año que usted dice voy a ser buen padre, buen hijo, voy a ser estupendo, toma grandes decisiones y a los tres días se olvida. La literatura no puede salvar el mundo ya lo hubiera salvado Cervantes, Tolstoi, Shakespeare, Dostoievsky, Kafka, Montaigne, tantos, tantos y tantos.

Saramago

“No, yo estoy hablando de genios. Yo soy alguien que escribe”

HAGO POLÍTICA SIEMPRE

Los compromisos de Saramago con Alfaguara no terminan en Santo Domingo, la gira es extensa. Parte para ciudad México, fue allí donde la defensa a los indígenas provocó el rumor de su expulsión -año 98-. El episodio fue manipulado, se dijo que a Saramago sólo le permitirían hablar de literatura, él lo niega, le resta importancia al hecho pero advierte que siempre hace política.

“Es que yo no voy a México a hacer política, yo estoy haciendo política aquí, ahora, conversando con usted, yo hago política siempre. Cuando fui a México me encontré con la declaración de un funcionario de migración que ha dicho: nosotros esperamos que Saramago se comporte de acuerdo con las leyes que le permitieron entrar y yo dije que no le debía más respeto al gobierno de México que a los indios de Chiapas y eso fue una bomba.” “Dicen que había un decreto de expulsión pero coincidió que estaba en México Mario Soares y Zedillo le comentó el caso y Mario le dijo: el gobierno portugués no se va a callar, tampoco la Unión Europea se callará y México se va a meter en un lío tremendo. Después de eso Zedillo dijo: que diga lo que quiera.”

La solemnidad de sus admoniciones no cierran el camino a la frivolidad, evitar el asombro frente a su lozanía y lucidez sería doblez. Acepta de buen gusto los halagos y explica las razones que le permiten la seducción a su edad.

“Uno nace con sus hormonas, uno viene así. Pero también le digo que hace 30 años que no fumo, no bebo, no soy bohemio, el whisky me parece algo repugnante. Míreme, uso corbata, usted se da cuenta, todo funciona hasta el color del traje, la camisa, todo está en su sitio.”

Le señalo la correa de su reloj, es azul. No combina con los tonos verdes de su traje, camisa, corbata, medias. Ríe.

“ Es azul porque la correa se rompió y antes de venir le dije a Pilar que me consiguiera una correa en la casa y esta fue la que apareció. Sí, es azul pero no me gusta, me gusta negra.”

¿Pilar es tan importante en su vida como usted ha dicho? ¿ Lo ayuda a vivir?

“ Yo la conocí cuando tenía 63 años, si me hubiera muerto a los 62 me hubiera muerto más viejo de lo que ahora soy.”

(fin 2 de 2)

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