“Una última sensación, común a todos, es de espanto: intuir que al llegar a destino, ya no habrá nada”. Así termina el cuento Hacia la alegre civilización de la Capital, de Samantha Schweblin. Es la misma sensación que queda al terminar cada uno de los cuentos de esta escritora argentina. Esa intuición de que llegamos al final sin una sola de las certezas con las que empezamos a leer el cuento nos deja boquiabiertos. Sospecho que en esa frase la autora alcanza resumir su estilo y con ella dominar la técnica del cuento.

El núcleo del disturbio es una colección de relatos que logran dejar sin aire al lector. La tensión y la velocidad son la clave para construir historias que juegan en el margen. Historias cotidianas que son intervenidas, de algún modo, por un hecho en la frontera de la realidad. Así avanzan personajes diversos y complejos por caminos extraños. Encuentra cautiverio un transeúnte que no tiene cambio para comprar el boleto de un tren que nunca para. Un hombre que intenta iniciarse en el lado oscuro y la duda lo detiene ante el cadáver del perro que no quiso matar. El tiempo que es tragado por sí mismo y el Doctor que se contagia. Los maridos que abandonan a todas las mujeres en el mismo paraje. Transcurre lo abrumador en las historias de Schweblin, una autora que nos venció por knock out con su primer libro.

Palabras justas, lenguaje llano. Historias que te joden la paciencia.

El Topo dice: nombre, y yo contesto. Lo esperé en el lugar indicado y me pasó a buscar en el Peugeot que ahora conduzco. Acabamos de conocernos. No me mira, dicen que nunca mira a nadie a los ojos. Edad, dice, cuarenta y dos, digo, y cuando dice que soy viejo pienso que él seguro tiene más. Lleva unos pequeños anteojos negros y debe ser por eso que le dicen el Topo. Me ordena conducir hasta la plaza más cercana, se acomoda en el asiento y se relaja. La prueba es fácil pero es muy importante superarla y por eso estoy nervioso. Si no hago las cosas bien no entro, y si no entro no hay plata, no hay otra razón para entrar.”

Aquí les dejo dos de sus cuentos: En la estepa y Matar a un perro. Disfruten.

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