1. No estamos de luto

El blog inicia con cierto tono mortuorio. No importa, el rigor obliga. Una de las ventajas del arte es que borra la muerte; al menos un poco. Por eso hablo de dos muertos recientes, que están vivitos y coleando.

Miguel Delibes

2. Con amor y sordidez

A Salinger lo conocí tarde. La escasez de oxígeno literario en Santo Domingo me hizo leerlo por primera vez en Buenos Aires. Y no paré hasta repasar su obra completa. Con su muerte, queda el sabor de sus personajes, trastornados unos, inocentes otros. De sus finales mágicamente asombrosos y a la vez esperados. Queda la imagen de El hombre que ríe, reverenciado por Junot en su cuento Israel. De Esmé, la sordidez en sus Nueve cuentos. Su Guardián en el centeno. Deja su estilo sobrio, la fuerza de sus diálogos.  Qué satisfacción de haberlo disfrutado.

J.D. Salinger no era un tipo simpático. La palabra misántropo lo define. Pasó más de la mitad de su vida encerrado en un pueblito, lejos de la prensa y de la gente. Sin embargo, su soberbia pudo menos que su arte y nos deja, para la eternidad, cuatro libros inolvidables.

3. Tarde y poco, pero…

A Miguel Delibes lo estudié en la secundaria. Como a muchos nos pasa esto me hizo desecharlo. Sin embargo lo redescubrí en Los santos inocentes, pocos meses antes de su muerte.

4. De su pulso (Miguel Delibes)

“y, de pronto, sucedió lo imprevisto, y como, si entre el Azarías y la grajilla se hubiera establecido un fluido, el pájaro se encaramó en la flecha de la veleta y comenzó a graznar alborozadamente.

¡quiá, quiá, quiá!

y en la sombra del sauce se hizo un silencio expectante y, de improviso, el pájaro se lanzó hacia delante, picó, y ante la mirada atónita del grupo, describió tres amplios círculos sobre la corralada, ciñéndose a las tapias y, finalmente, se posó sobre el hombro derecho de Azarías y empezó a picotearle insistentemente el cogote blanco como si le despiojara y Azarías sonreía, sin moverse, volviendo ligeramente la cabeza hacia ella y musitando como una plegaria,

milana bonita, milana bonita.”

5. Con su fuerza (J.D. Salinger)

Salinger ataca a periodista

Aquí copio el cuentazo de Salinger Un día perfecto para el pez plátano.

6. !Disfruten!

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